"Si una fotografía de la cara sonriente de su ser querido se encuentra en el altar enel funeral o en el altar de la familia, cuando juntas tus manos para orar,puedes escuchar su voz, creo", dice.
Cada niño que aprende, y cada hombre que encuentra trabajo, y cada cuerpo enfermoque se completa, como una vela añadida a un altar, ilumina la esperanza detodos los fieles.